miércoles, 1 de octubre de 2014

Leyes del Ayuno de Yom Kippur.

"La sagrada Torá nos enseña que los preceptos fueron entregados para vivir con ellos y no para morir por su causa."


Todas las personas mayores deben ayunar el día de Kippur, incluso las embarazadas y parturientas, a menos que su situación personal se lo impida. De todas formas es necesario consultar una autoridad en halajá que indique cómo proceder correctamente, ya que no se debe actuar en forma indiscriminada incluso si se desea asumir una conducta estricta y ayunar cuando no debe hacerlo, ya que esto pondría en peligro la vida o la integridad física de la persona y la sagrada Torá nos enseña que los preceptos fueron entregados para “vivir con ellos” y no para morir por su  causa, como está escrito: "Y vivirás con ellos." Incluso ante una situación dudosa es preciso abstenerse y guardar la salud. Cuando nuestro maestros Rabi Ovadia Yosef, Shlit”a, se desempeñaba como rabino principal de Tel Aviv y posteriormente, solía visitar los hospitales para interiorizarse de aquellos enfermos cuya situación era delicada y no podían ayunar, para convencerlos de que no ayunen. Y citaba lo escrito por el Radba”z (Rabí David Ben Zimra z”l s. XV) quien escribe que la persona que se niega a recurrir al médico aduciendo que él confía en D-os, es un tonto piadoso pues la Torá autorizó a los médicos a curar a los enfermos y por lo tanto la persona debe proceder según las reglas de la medicina tras consultar una autoridad halájica competente. 
  
Existen personas cuya enfermedad se controla por medio de medicamentos y por lo tanto no representa un peligro el Ayuno, sin embargo el abstenerse de tomar la medicación sería de hecho peligroso. En estos casos es preciso consultar una autoridad halájica que indique cómo debe conducirse. Esta situación es común entre personas que toman medicación psiquiátrica o que padecen enfermedades crónicas; estos trastornos en ocasiones pueden definirse como enfermedades de peligro para la halajá. 
  
Las personas que deben comer en Kippur pueden hacerlo normalmente sin restricción ya que ningún precepto de la Torá puede oponerse a la salud de la persona. Sin embargo, en general no es preciso comer de una sola vez una gran cantidad de comida y se puede tomar bocados de hasta 30 gs. En sólidos y 40 gs. en líquidos haciendo pausas entre cada bocado de diez minutos, tanto entre los sólidos como éntre los líquidos.  Y en la víspera de Kippur debe preparar los bocados o las porciones de 30 gs. así como un utensilio para medir los 40 gs. de líquidos. A este efecto puede servir una mamadera o tetero de niño. 
  
Está prohibido bañarse o lavarse el día de Kippur, incluso introducir un solo dedo en agua está prohibido. De todas formas, la prohibición alcanza sólo el lavado que se realiza por placer, por lo tanto si debe lavarse pues se ensució con barro, etc. puede hacerlo ya que no se trata de un lavado de placer. La inmersión en una “mikve” –baño ritual- se halla prohibida el día de Kippur. 
  
En la mañana debe realizar la “netilat yadaim” sólo hasta los nudillos, vertiendo agua tres veces como lo hace habitualmente y pronunciar la bendición correspondiente “al netilat yadaim”. 
  
No se debe lavar la cara el día de Kippur, a menos lo haga para higienizarse, por ej. si se le acumuló lagaña en los ojos, en este caso puede lavarse para eliminar la suciedad. La persona delicada que de no lavarse la cara se siente incómoda y debe necesariamente hacerlo, puede lavarse. Los ashkenazim son más estrictos al respecto y no autorizan el lavado de la cara a menos que lo haga para higienizarse.

¡Qué tengan un ayuno fácil! ¡Tzom kal lekulam!



lunes, 22 de septiembre de 2014

Rosh Hashaná: Un retorno permanente a nosotros mismos.

Nunca es el mismo Rosh Hashaná que, sin embargo, es el mismo. Un tiempo nuevo para celebrar el mismo tiempo.


Así son los ciclos de la vida: parece que avanzan linealmente, pero de alguna manera se está retornando a lugares distintos. Así es la identidad, un retorno permanente a quienes somos, que nunca es el mismo. Por eso la identidad es la búsqueda que nunca termina, por eso la identidad es una apuesta al crecimiento y al cambio. Por eso la identidad nunca es dogmática, sino que implica conectar con lo diferente de mí para nutrirme y seguir buscando.

¿En qué cambié este año y qué cosas seguiré cambiando? ¿Quién dejaré de ser y quién seguiré siendo?

En Rosh Hashaná nos miramos a nosotros mismos, pero cuando miro adentro puedo ver cosas muy distintas. Puedo verme solitario, desesperado por aferrarme a lo mío y por ello constryéndome murallas para resguardarme. O puedo verme a la inversa, en una labor paciente de desmontaje de esos muros de los que provenimos para encontrarme allí adentro enlazado con otros adentros, con otras voces, con otras manos. Mirar para adentro y sólo verse a uno mismo es haber perdido la orientación: el adentro y el afuera se presentan de maneras muy misteriosas. Nadie hay solo en este mundo, salvo que uno sólo se crea todo el mundo.

Celebramos un año nuevo judío y no hay mejor manera de hacerlo que creando las condiciones para una vida más digna, más justa y más sensible.


¡Un año dulce y bueno para todos!

domingo, 14 de septiembre de 2014

Rosh HaShaná: El primer día de nuestra vida.

Nuestros Sabios dicen que en este primer día de vida del hombre Di-s se apiadó de él y en el futuro también se apiadará de su descendencia.


Dice el Midrash Pesiktá Rabatí:
“En Rosh Hashaná fue creado el primer hombre. En la primer hora (del día sexto de la creación, es decir de Rosh Hashaná) D’os decidió crearlo; en la segunda hora se aconsejó con los ángeles; en la tercer hora juntó el polvo de la tierra del cual sería creado; en la cuarta lo mezcló; en la quinta lo convirtió en materia informe; en la sexta le dió forma; en la séptima le insufló el alma; en la octava lo puso en el Gan Edén; en la novena le prohibió comer del fruto del árbol del bien y del mal; en la décima el hombre pecó; en la undécima fue juzgado; y en la duodécima D’os se apiadó de él en el juicio.
Le dijo D’os al hombre: ‘Esto es una señal para tus hijos (descendientes): así como has estado delante Mío en el juicio en este día y me apiadé de ti, así también tus hijos estarán delante Mío en el juicio y me apiadaré de ellos’”.
Gracias a este Midrash, ahora podemos tomar conciencia del real significado que tiene el día de Rosh Hashaná para el judaísmo. Así como en el día de Rosh Hashaná el primer hombre fue juzgado por sus acciones, asimismo todos nosotros somos juzgados en este día por las acciones – buenas o malas – que hayamos hecho el año que finalizó, de allí Nuestros Sabios dicen que en este primer día de vida del hombre D’os se apiadó de él y en el futuro también se apiadará de su descendencia. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Elul: Mes del regreso a la fuente y el renacimiento

"La Teshuvá, la Tefilá y la Tzedaká anulan cualquier decreto adverso" - El Talmud.


El Midrash nos cuenta que cuando Di-s se dispuso a crear al hombre, pidió el consejo de sus servidores.

Llamó a la Torá y le dijo:

-Crearé un hombre. Pero si éste pecara contra Mi ¿qué he de hacer?
A lo que la Torá respondió:
-Que traiga una ofrenda de expiación y su falta le será perdonada.
Preguntaron a su vez a Di-s:
-¿Si el hombre pecara, qué será de él?
Y Di-s respondió:
-Que se arrepienta y retorne a Mi, ofrezca un sacrificio de expiación y será perdonado.

Ello se logra a través de Teshuvá, Tefilá y Tzedaká. 

Teshuvá es el "retorno" a Di-s. Implica el abandono del mal camino y la firme resolución de adaptarse a Sus leyes, expresadas en la Torá. 

Tefilá es la unión con Di-s lograda a través de la plegaria.

Tzedaká es la caridad, la hermandad y el amor entre judíos.

A través de estos tres pilares, el judío que retorna al Creador e impone sobre sí una conducta de acuerdo a Sus deseos, despierta en el Creador un sentimiento de acercamiento recíproco, es aceptado, y logra que los ruegos de su corazón se conviertan en realidad.


Fuente: tora.org.ar