jueves, 6 de febrero de 2014

Yehudá HaLevi


Poema #116


Hermosa Colina, alegría del mundo, ciudad del Gran Rey,
¡Por tí suspira mi alma desde los confines de Occidente!

Mis entrañas se conmueven cuando me acuerdo de antaño,
De tu Gloria que fue desterrada y de Tu Templo destruido.

¡Ojalá pudiera volar sobre las alas de águila,
para regar con mis lágrimas tu polvo, mezclándolos!

Te busco aunque falte tu Rey y aunque en lugar de tu
bálsamo de Galaad haya ardientes serpientes y escorpiones.

¿Cómo no me conmoveré ante tus piedras y no las besaré, si es
a mi boca el sabor de tus terrones más dulce que la miel?

Yehudá HaLevi

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